lunes, 27 de febrero de 2017

¿TIENEN FUTURO LOS TRACTORISTAS?

NHDrive: Tractor autónomo que permite también realizar operaciones
de conducción convencional.
A finales de 2016, CNH Industrial (New Holland/Case IH) presentó en público un concepto de tractor autónomo que permite utilizar, monitorizar y controlar los vehículos de manera completamente remota.

El objetivo, según la empresa, es ayudar a agricultores y empresas agrarias a aumentar la productividad de forma sostenible, aprovechando al máximo las condiciones climáticas y del suelo, así como la mano de obra disponible.

Más recientemente, Kubota organizó en Kyoto (Japón) una presentación en estático y demostración en campo de una serie de equipos agrícolas que está desarrollando para trabajar de forma autónoma, es decir, sin necesidad de operador. Además, ha puesto en marcha una ‘Explotación Piloto’ con el objetivo -dice- de alcanzar una mayor precisión y menores costes a través del uso de sistemas de posicionamiento global (GPS).
Kubota trabaja en la extensión de la tecnología autónoma
a otro tipo de máquinas, no solo tractores.


Kubota trabaja para la pronta aplicación de su tecnología autónoma, vinculada con la maquinaria agrícola mediante los ‘Sistemas Inteligentes’ de Kubota Agri Systems (KSAS, por sus siglas en inglés), empresa especializada en este tipo de soluciones con la que ha establecido un acuerdo de colaboración. Mientras continúa con el desarrollo de su tecnología original en estas y otras áreas, el gigante japonés quiere expandir rápidamente su línea de GPS en maquinaria agrícola.

Esto de que los tractores puedan trabajar sin necesidad de conductor no es una moda actual. Los primeros pasos se dieron hace varias décadas y a finales del siglo pasado se puso en marcha el proyecto ‘Demeter’, que utilizaba una cosechadora de forraje New Holland y demostraba que el tractor autónomo podía ser una realidad. Repito: "podía".

¿Y puede? He citado los casos de CNH Industrial y Kubota porque los han hecho públicos recientemente, pero me consta que otros fabricantes trabajan en proyectos similares desde hace años.

Con esta entrada no pretendo analizar, ni siquiera exponer, desde un punto de vista técnico las diferentes alternativas. Tan solo me planteo la necesidad de este tipo de tecnología y si tendrá éxito comercial, ahora que alguna marca ha anunciado su disponibilidad en el mercado en apenas tres años.

Aún es muy temprano para saberlo, pero desde luego si lo que se piensa sin más es que el tractor autónomo viene a vaciar aún más el campo, creo que se está desviando el tiro. Esas máquinas, como cualquier otra, necesitan ser manejadas por un tractorista, sentado al volante o desde un punto alejado al vehículo. Ello sin menoscabo de la correspondiente asistencia técnica, ejecutada in situ o quizá también desde la distancia (pero esta es cuestión para otra entrada futura).

Case Autonomous Magnum. Renuncia a la cabina (menos costes de producción
y mantenimiento posterior), requiere una interfaz interactiva que monitorice
las operaciones programadas.
La moda ahora es insistir en eso que se llama “agricultura inteligente”, un concepto que como tal puede sonar muy bien, pero cuyo traslado a un sector conservador, de movimientos lentos, no resulta tan fácil como algunos quieren o pretenden introducir.

Por ahora, sigo augurando un futuro esperanzador a la profesión de tractorista. Y que conste que me refiero a los mercados ‘maduros’, como Europa, Norteamérica o Australia. Porque en el resto del planeta ni siquiera creo que haya motivo al debate, porque esta tecnología tardará todavía más en llegar, si es que alguna vez llega.

Además, el tractor como tal es una herramienta para lo que su propio nombre indica: Vehículo automotor, con gran capacidad de tracción, que se emplea para arrastrar o tirar de aperos agrícolas, remolques, etc. (RAE).

La Jornada en Campo organizada en junio de 2016
por la DLG alemana reservó un espacio a la robótica en el que jóvenes universitarios mostraron los resultados
de sus trabajos.
Dicho de otra forma, un tractor, por sí solo, poco puede hacer en el campo si no trabaja acompañado de otra máquina. ¿Y esta otra máquina también puede ser autónoma? De momento, la respuesta es negativa, salvo en situaciones muy concretas que pueden programarse en determinadas circunstancias.

Y, si acaso, dentro del campo, es decir, nada de salir a una vía pública con tránsito de otros vehículos y/o peatones. Porque esta es otra: las limitaciones por cuestiones de seguridad,

Vivimos unos tiempos en los que nos hemos vuelto muy escrupulosos con esta cuestión, con elaboración de normas para reducir el número de accidentes, lo cual está muy bien... pero todo ello tiene un coste. ¿Se puede y estamos dispuestos a asumir? Yo, por ahora, no lo veo. Ni de lejos.

Por otra parte, la agricultura española, como sucede en otros países, vive un momento en el que aumentan las jubilaciones y envejece la población rural debido a la huida de los jóvenes a zonas urbanas. Esto trae consigo una externalización creciente de los servicios agrícolas, lo que da paso a la proliferación de agricultores a gran escala y empresas de servicios que generan una mayor demanda de personal a medida que expanden su capacidad operativa. Sin embargo, en ocasiones la contratación de agricultores/tractoristas experimentados y cualificados se está convirtiendo en tarea difícil.

Lo que hasta hace poco era un sistema agrícola cerrado, en el que las compras y las ventas al exterior eran mínimas, ha dado paso a otro sistema abierto, en el que los medios de producción significan costes crecientes, que deben compensarse con ventas al exterior. La tecnología ha permitido que el número de personas ocupadas en tareas agrícolas se reduzca, lo que abre la puerta a soluciones que pasan precisamente por esto: por tratar de reducir/suprimir la mano de obra.

Además de los tractores autónomos, entre los nuevos desarrollos aparecen robots para operaciones específicas en explotaciones cada vez más modernizadas capaces, incluso, de utilizar de combustibles producidos por ellas mismas o bien con potencia eléctrica, más asequible y accesible.

En cualquier caso, los tractoristas competentes pueden seguir durmiendo tranquilos. Eso sí, con un manual de actualización permanente, porque los tiempos evolucionan.

jueves, 8 de diciembre de 2016

CONCESIONARIOS EXCLUSIVOS, ¿BENEFICIAN AL AGRICULTOR?

Es una de las preguntas redundantes de los últimos tiempos. Agricultores y profesionales vinculados de una forma u otra al sector de la mecanización agrícola se la hacen. Y, por ahora, no hay una respuesta cierta, solo opiniones y especulaciones.
Instalaciones de Maquinaria Agrícola del Noroeste, concesionario John Deere.
La exclusividad en la distribución es una idea puesta en marcha en este sector por John Deere hace más de una década, con un ambicioso plan que levantó dudas cuando fue anunciado y que, entre otras muchas cosas, ha supuesto la reducción drástica del número de concesionarios de esta marca en España. Del centenar largo existente a primeros del siglo XXI, se ha pasado a poco más de una treintena en la actualidad.

A tenor de los números, lo cierto es que John Deere mantiene con firmeza el liderazgo del mercado de tractores nuevos, mientras que en el de cosechadoras no termina de dar alcance al dúo formado por Claas y New Holland. A ello hay que unir la ampliación del catálogo, que permite dar respuesta a las exigencias de la agricultura del siglo XXI. Obviamente, la compañía estaba ‘obligada’ a cumplir la parte de un acuerdo que ha supuesto, y supone, fuertes inversiones para empresas que antaño no pasaban de ser pequeñas sociedades familiares y ahora se han convertido en grandes empresas regionales, con un alcance notable. Alguna, incluso, con una plantilla de tamaño casi similar -si no superior- al de la propia Unidad Comercial de la marca para España y Portugal.

Pero volvamos a la pregunta de origen: ¿Esto es bueno para el agricultor, para el consumidor final de la maquinaria, en este caso John Deere? No me atrevo a dar una respuesta única, porque influyen diferentes factores. Y esta entrada no pretende analizar el caso concreto de la ‘compañía del ciervo’, sino tomarla como ejemplo de lo que se ha convertido en una tendencia del mercado.

El Grupo Claas, histórico especialista en equipos de recolección, actuó en la misma línea cuando adquirió el negocio de Renault Agriculture para entrar en el negocio de los tractores agrícolas. Su red de distribución vivió también cierta convulsión, dado que había concesionarios que vendían tractores de otras marcas.

Ahora son Massey Ferguson y, más recientemente, New Holland, quienes se mueven en la misma dirección. Le faltaba producto a su catálogo y en los últimos meses han incorporado una línea de forraje (fabricada por Fella, también del Grupo AGCO) en el caso de la primera, mientras que New Holland está pendiente de que su matriz, CNH Industrial, reciba el visto bueno de las autoridades a la adquisición del negocio agrícola de la danesa Kongskilde.

A raíz de esta operación, el presidente de New Holland Agriculture advirtió de la intención de su compañía de exigir exclusividad a sus concesionarios en un futuro, lo que supondrá también, por su parte, la necesidad de seguir ampliando la oferta actual de producto.

Talleres Barrio Gómez, concesionario SDF
en Escalona de Prado (Segovia)
Al margen de marcas, el mercado agrícola de los países del ‘primer mundo’ muestra en los últimos tiempos una clara tendencia hacia una mayor profesionalización de las tareas. Se fabrican máquinas cada vez más potentes, con mayores capacidades de trabajo y preparadas para estar paradas el mínimo espacio de tiempo. Y esto conlleva una exigencia de atención y servicio posventa superior. ¿Se mejora este aspecto con estas grandes concesiones exclusivas? Desde luego, las inversiones que deben afrontar son de un volumen importante, lo que, enfrentado a la severa reducción en los márgenes de negocio en las operaciones de compraventa de maquinaria nueva, obliga a reforzar el negocio de la posventa, con un eficaz servicio de reparación y una ágil disponibilidad de recambio.

¿Mejor para el agricultor? A bote pronto parece que sí. Luego… la realidad se ocupa de confirmar o desmentir.

viernes, 30 de septiembre de 2016

GRANDE DE VALTRA

Ha muerto Francisco Javier Lobo González. Un vehículo segó su vida en el acto, el pasado 27 de septiembre, a los 49 años, cuando trataba de cruzar una avenida de Santiago de Compostela.
Lobo, durante una charla de producto
en noviembre de 2015 en Albacete.

Como ya he dejado escrito en Facebook, para mí, y con todo el respeto al resto de miembros del equipo, era el "hombre Valtra" en España. Una de esas personas que te ganaba rápidamente, tanto desde el punto de vista humano como profesional, con un profundo, profundísimo, conocimiento de producto, y no solo del que vendía, sino también de la competencia, a la que siempre se refería con el máximo respeto.

Aunque pequeño de físico, hemos perdido un GRANDE del sector. Y es que, como bien ha recordado el responsable de la marca en nuestro mercado, José Ramón González, “Valtra tenía un tesoro con él y la maquinaria a un verdadero experto”.

Estaba capacitado y, lo que es aún más importante, dispuesto siempre para ayudar en lo que estaba en su mano. Dar un cursillo teórico de producto a concesionarios y/o clientes; subirse al tractor y explicar todos y cada uno de los mandos, con sus pros y contras, analizar el mercado y la situación general o particular de la suya o de otras marcas; sugerir a la Prensa reportajes de interés para los profesionales… Y todo esto, desde mi perspectiva, que es únicamente profesional. Pero supongo, o mejor dicho estoy plenamente convencido, de que en lo personal sería igual.

Adiós, Lobo. Desde hoy mis ojos brillan algo más cuando veo algún Valtra en el campo, en el monte o en la carretera.


Mis condolencias a familia, amigos y compañeros. DEP



jueves, 9 de junio de 2016

PREPARADOS, LISTOS… SALIDA NULA

El proyecto de Real Decreto del Plan Renove está preparado. Los interesados, obviamente, están listos para poder acogerse a las ayudas anunciadas. Pero no. Por ahora va a ser que no.

El anuncio hecho por la ministra en funciones durante la pasada FIMA, recogido en una entrada anterior de este blog, se quedó, como advirtieron en su momento algunas voces, en pura propaganda. Lo que no entiendo es a cuento de qué.

Porque si el borrador estaba preparado y ya se conocía el bloqueo político existente, la maniobra de envío a las CCAA y organizaciones agrarias a la postre se ha confirmado como una manera de jugar al despiste más que un propósito real de ponerlo en marcha.

En cualquier caso, como el borrador está ahí, conviene saber que el RD tiene como objeto establecer la regulación de la concesión de subvenciones para la adquisición de tractores y otras máquinas automotrices y determinadas máquinas arrastradas y suspendidas nuevas, así como determinados elementos de precisión. Y advierte también de que los equipos de aplicación de productos fitosanitarios y de distribución de fertilizantes sólidos, arrastrados y suspendidos nuevos, deberán pasar unos ensayos previos de uniformidad de la distribución del producto, en determinadas estaciones de ensayo autorizadas por el MAGRAMA.

Considera necesario fomentar la introducción en los tractores y máquinas agrícolas en España, de dispositivos que justifiquen agronómica y económicamente la aplicación de los insumos agrícolas, conservando así los recursos naturales. Aquí se refiere a sensores de las condiciones ambientales y geográficas, gestión de la fertilización a partir de la detección de las necesidades, sistemas de medida precisa de rendimientos, sistemas de guiado, de logística del parque de maquinaria, así como elementos que permiten realizar la labor de manera más respetuosa con el medio, como los dispositivos para localizar la disposición de abono en su área objetivo.

La música suena bien, ¿verdad? Podría continuar ampliando detalles, pero no de momento es mejor no poner los dientes largos. Primero, porque en el mejor de los casos los 5 millones presupuestados parecen son raquíticos. Y después, porque el único pistoletazo de salida anunciado parece ser el de unas nuevas elecciones. Así que, salvo un brusco giro de los acontecimientos, toca esperar.

sábado, 26 de marzo de 2016

EL NEORRURALISMO Y EL SECTOR PRIMARIO

Antonio, antiguo profesor que ha trasladado su residencia a un inhóspito pueblo de la montaña pirenaica, se muestra satisfecho con lo que tiene: un precioso edificio de piedra restaurado, con media docena de alojamientos muy acogedores, que “son negocio únicamente en temporada alta, es decir, Navidad, Semana Santa y verano”.

En la finca anexa, Javier, un agricultor de menos de 25 años, alimenta una veintena de cabezas de ganado, con un tractor más viejo que él y unas herramientas no menos vetustas, en una explotación cuya imagen es justo la antítesis de la casa rural anterior. “No me ayuda nadie. Hago esto porque me gusta y trabajo en el negocio familiar con mi padre, que ya no puede trabajarlo como ha hecho durante años. La rentabilidad es mínima”, explica.

Observando a ambos, se me ocurren montones de preguntas. ¿Por qué este agravio comparativo entre Antonio y Javier, ejemplo de los muchísimos casos similares existentes en España? ¿Por qué se apoya de forma más decidida el modelo empresarial vinculado al sector servicios? ¿Por qué un emprendedor procedente de la ciudad no encuentra alicientes para invertir en agricultura y/o ganadería? Bueno, esta última pregunta es de fácil respuesta para cualquiera de los profesionales que estáis leyendo esto (os animo a hacerlo en la parte inferior).

En fin, que o cambian mucho las cosas o estamos abocados a eso que se llama Neorruralismo, un movimiento sociológico surgido en los ’60 basado en la huida desde la ciudad al medio rural, en principio sin mayor interés que la búsqueda de entornos libres, tranquilos y de belleza paisajística. Los ‘emigrantes’ están convencidos de que sus últimos años de vida serán mejor en el campo e incluso se lanzan a nuevas aventuras empresariales.

Sería absurdo negar que, en algunas zonas, este movimiento ‘neorrural’ ha originado un cierto freno al despoblamiento y una recuperación económica. Pero conviene advertir de que, en muchos casos, se trata de personas con poco interés en las actividades agrarias propias de su nueva zona de residencia, e incluso se aíslan de la población rural local. ¿Por qué? Entre otros motivos, porque nadie se preocupa de evitarlo, especialmente quienes conceden esas ayudas para lo que llaman Desarrollo Rural, ese amplio y ambiguo concepto que cada vez que lo leo o escucho lo encuentro más alejado de un sector primario por el que debería apostarse, como mínimo, con igual fuerza.

viernes, 11 de marzo de 2016

HACEN FALTA AGRICULTORES JÓVENES, NO SOLO REJUVENECER EL MUNDO RURAL

Jóvenes agricultores aragoneses
prueban en campo un tractor JCB Fastrac 3230.
Rejuvenecer el mundo rural, y especialmente las tareas agrícolas que conlleva, es, desde hace años, un reto para diferentes administraciones. Pero lo cierto es que hasta ahora mucha palabra y pocos resultados. Prueba de ello es que solo el 5% de los agricultores españoles tiene menos de 35 años. Cualquier programa de desarrollo del medio rural debería, no solo contemplar, sino apostar de forma rotunda -es decir, dotando de las partidas presupuestarias adecuadas- por el agricultor joven.

Es muy loable ver en nuestros pueblos jóvenes empresarios/as al frente de una casa rural o de un comercio con productos locales, pero igual o más importante es asegurar su presencia en el campo propiamente dicho, realizando las imprescindibles labores agrícolas necesarias para alimentar a la población y, de paso, favorecer la economía local, regional y nacional. Pero a estos se les ve como agricultores (para algunos un oficio casi 'de segunda'), cuando en la mayoría de los casos son igual de empresarios/as que los anteriormente citados. o que muchos otros que desempeñan otro tipo de actividades 'mejor vistas'.

En el V Foro Nacional de Desarrollo Rural, celebrado el pasado mes de febrero en Zaragoza aprovechando el marco ofrecido por FIMA. se puso de manifiesto que en España, alrededor de un 85% de los agricultores no tiene formación más allá de la escuela, lo que contrasta con otros países europeos, como Holanda (50%), con un nivel de estudios agrícolas más alto.

Jose Luis Lavilla Heras, director del Centro de Formación y Estudios Agrorurales (CFEA), de Catalunya, advirtió de la pérdida de agricultores y ganaderos. “La agricultura convencional, tiene una percepción negativa por parte de la sociedad urbana, que busca alimentos ecológicos y respetuosos con el medio ambiente. Todos estos factores están haciendo que los jóvenes se planteen los estudios vinculados a la agricultura como alternativa de futuro”.

Conociendo en cabina los detalles del espectacular
Deutz-Fahr 7250 TTV Warrior, en color negro.
Aquí es donde seguimos teniendo una asignatura pendiente, porque gran parte de la creciente población urbana sigue observando al agricultor como un empleo de baja cualificación, al que prácticamente puede acceder cualquiera. Basta con saber manejar un tractor o una cosechadora, creen ellos, como si solamente eso fuera sencillo.

La formación en ‘Agricultura 2.0’ es necesaria en esta nueva era de la actividad agrícola, sin dejar de lado la formación personal que, como afirmó Mario Cequier Plana, de 35 años, ejemplo de formación superior desde un área remota rural, “es mucho más importante que la académica”. “Se debe potenciar la formación empresarial, y sobre todo fomentar la cultura del emprendimiento a partir de formación dirigida a este tema", añadió.

En ese mismo Foro, Eugenio Fernández, agricultor madrileño de 27 años, coincidió en que la formación es “es necesaria para obtener las bases para llevar a cabo tu labor diaria, pero donde de verdad se aprende el oficio, y se avanza como profesional, es la actividad diaria”. La realidad, como dijo José Félix Curieses, agricultor leonés de 40 años, es que “a día de hoy es casi imposible incorporarse a la actividad agraria si no es heredando las explotaciones familiares”. ¿Por qué? Entre otros motivos, porque no cuentan con los apoyos necesarios ni se facilitan las cosas suficientemente. Los participantes coincidieron al señalar que las subvenciones para la incorporación de jóvenes agricultores son complejas e insuficientes.

Además de los retos formativos y económicos, el Foro abordó también los desafíos sociales que se encuentran los jóvenes a la hora de emprender en el medio rural. Pero esto lo dejo para una próxima entrada, que también tiene lo suyo...

lunes, 29 de febrero de 2016

¿HABRÁ PLAN PIMA-TIERRA 2016?

Durante la jornada inaugural de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA), la ministra de Agricultura en funciones, Isabel García Tejerina, dijo que el borrador del real decreto del nuevo Plan PIMA-Tierra está (o estaba) casi terminado y que en breve procederían a su traslado a las comunidades autónomas y a las organizaciones profesionales agrarias para que puedan realizar sus aportaciones.

La partida presupuestada anunciada volvería a ser de 5 millones de euros, que -como ya escribí aquí hace dos años- me parece raquítica, por no utilizar otro epíteto más contundente. Basta con ver las inyecciones aplicadas a finales del pasado año en Francia o Italia, y que permitieron maquillar unos mercados con síntomas depresivos, para hacer la comparativa proporcional.

El problema añadido ahora es la situación política. La ministra hizo el anuncio desde su cargo "en funciones" y, en principio, no parece que vaya a repetir. De hecho, según el Gobierno que se forme -si llegan a ser capaces de formar alguno- cambiará el formato actual del Ministerio de Agricultura, que incluso puede llegar a desaparecer como tal.

Y el Plan PIMA-Tierra 2016, ¿qué? Pues eso, a esperar. Lleva toda la razón Apag Extremadura Asaja cuando dice que "la parálisis política que vive el país no puede interferir en el normal funcionamiento de la administración".

Y, mientras, el mercado del usado volvió a crecer en 2015. Es el cuarto año consecutivo que sucede en tractores, con 26.524 transacciones. ¿No se quería renovar el parque? Pues parece que no se está consiguiendo.